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Febrero, un mes significativo

El Sínodo de la Palabra no ha recordado que la Evangelización no es solamente un discurso, una doctrina o un “barniz” –como dijo Pablo VI- sino un Encuentro Personal con una Persona.

Febrero, un mes significativo
Febrero es un mes altamente significativo para los Misioneros Claretianos porque San Antonio María Claret sufrió el atentado contra su vida en Holguín, al noroeste de Cuba el 1 de febrero de 1856, porque falleció el Venerable Padre Jaime Clotet, Subdirector de la Congregación durante 30 años, el 4 de febrero de 1898 y finalmente, porque en la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes de 1982, el Cardenal Eduardo Pironio comunicaba al Gobierno General que las Constituciones de la Congregación habían sido aprobadas por la Santa Sede después de haberlas ponderado con mucha atención. La renovación del texto supuso una reflexión intensa y un arduo trabajo de sistematización carismática de todos los Claretianos varios años.

Dimos un gran paso, sin embargo tenemos mucho trabajo por delante porque la renovación no depende solamente de los decretos. Somos conscientes de que el inmenso horizonte de la misión eclesial y la complejidad de la situación actual requieren hoy nuevas formas para poder comunicar eficazmente la Palabra de Dios, como señala Verbum Domini 17, y por eso pedimos constantemente al Espíritu Santo nos haga ministros idóneos de la Palabra y renovamos nuestro propósito de adelantar en el camino del Señor (Constituciones 52).

El Sínodo de la Palabra no ha recordado que la Evangelización no es solamente un discurso, una doctrina o un “barniz” –como dijo Pablo VI- sino un Encuentro Personal con una Persona, VD 11, y un compromiso por la justicia, la transformación del mundo, VD 100, y la promoción de los derechos humanos de cada persona, VD 101.

La Iglesia, como misterio de comunión, es toda ella misionera y cada uno en su propio estado de vida, está llamado a dar una contribución incisiva a la Evangelización. Los Misioneros Claretianos estamos comprometidos con esta tarea.

Te invito a hacer nuestra la oración del Beato Juan Pablo II: “Espíritu Santo que santificas a la Iglesia, introduce en el corazón de los jóvenes llamados a la Vida Consagrada una íntima y fuerte pasión por el Reino, para que con un sí generoso e incondicional pongan su existencia al servicio del Evangelio”.

Que María Santísima, Mater Verbi Dei, la mujer totalmente modelada por la Palabra, nos acompañe en los quehaceres pastorales este mes de febrero.

Secretaría Ejecutiva


 

Última actualización el Domingo, 19 de Febrero de 2012 09:46
 
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