Diario BÃblico: 25 de Enero
Vayan al mundo entero y proclamen el evangelio
Primera lectura: Hch 22,3-16 Levántate, recibe el bautismo que lavará tus pecados O bien: Hch 9,1-22 Señor, ¿qué quieres que haga? Salmo responsorial: 116 Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio
Evangelio: Mc 16, 15-18
•••Jesús les dijo: -Vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad, 16 Quien crea y se bautice se salvará; quien no crea se condenará, 17 A los creyentes acompañarán estas señales: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas, 18 agarrarán serpientes; si beben algún veneno, no les hará daño; pondrán las manos sobre los enfermos y se sanarán.•••
Debemos entender la conversión como un cambio de mentalidad. De hecho, la palabra griega equivalente significa literalmente "transformar la mente" para creer en el evangelio.
Sin ese cambio de mentalidad, el evangelio es una locura o una necedad, como lo dice el mismo Pablo. Si estamos completamente alienados no podremos aceptar la libertad y la verdad de Jesús. O, a todo más, las veremos como algo que le queda bien a él, pero no a las personas que hoy lo siguen. La conversión de Pablo recorre ese mismo camino. Él es un fanático religioso, con educación superior y con todos los medios para llegar a ser un personaje famoso dentro de sus copartidarios; sin embargo, se ve contrariado por el llamado de Jesús, que lo invita a abandonar todo para abrazar el evangelio. Su cambio es tan radical que incluso hoy nos desconcierta. Nosotros, como Pablo, nos aferramos a los valores del mundo presente, incluso a aquellos que consideramos más legitimados por la costumbre religiosa, pero debemos preguntarnos si esos puntos de referencia y esos valores coinciden con la simple y demoledora exigencia del evangelio: el amor y la justicia. |